Los Machinga: Dirección de arte y realización audiovisual en terreno
Todo este camino con Los Machinga partió por una coincidencia de esas que se dan en el oficio. Felipe Berger vio el trabajo gráfico que yo había hecho para Mondongo, le gustó la mano y me contactó. Confió en mi pega y me invitó a sumarme a su equipo para darle forma a la parte visual de la banda.
Desde el principio, mi idea fue tratar de que lo que suena y lo que se ve no se peleen, que tengan un sentido común. El 2025 nos pusimos manos a la obra con varias cosas a la vez: armamos un dossier serio y el sitio web, pensando simplemente en que si alguien buscaba información de la banda, la encontrara a mano y bien presentada sumando también el trabajo diario en redes sociales para mantener esa misma línea.
Todo este despliegue fue ayudando a pavimentar el camino. Primero se dio lo del Kid Festival en España, y después llegaron las invitaciones al Festival REC y al Lollapalooza.
Estar ahí y verles tocando en esos escenarios fue una experiencia realmente emocionante. Ver que el trabajo que uno proyectó en el estudio funciona a esa escala y frente a tanta gente es algo potente. Pero más allá de lo técnico, lo que me marcó fue lo que pasó detrás de cámaras. En el Lollapalooza nos tocó compartir escenario con 31 minutos; ver su show desde arriba del escenario fue algo significativo para mí.
Al final, lo más satisfactorio es la posibilidad de viajar con la música. Ese movimiento te permite conocer a gente que uno admira y encontrarse con personas que te inspiran a seguir dándole, a no dar el brazo a torcer a pesar de lo difícil que a veces se pone el camino. Me quedé con la sensación de que, cuando uno respeta la obra, la música misma te termina llevando a lugares y a personas que te devuelven las ganas de seguir creando.









